El trabajo de un escritor

El pasado domingo 5 de marzo, la autora Covadonga González-Pola publicó la newsletter de su web literaria www.talleresliterariosonline.com que suele actualizar con consejos y experiencias personales para todo aquel que quiera convertirse en escritor, y que recomiendo visitar con frecuencia.
En esta ocasión, la newsletter viene acompañada de un pequeño texto que habla sobre “el trabajo de un escritor” y que ha sido escrito por una servidora. A continuación os copio el enlace para que podáis leerlo en la web. Espero que lo disfrutéis.

EL TRABAJO DE UN ESCRITOR
Por Giny Valrís

Hablamos de héroes y anti-héroes en nuestras historias, de conflictos y sucesos, pero pocas veces hablamos del proceso creativo, de la intención del autor o de la impresión que recibe el texto.
En el mundo literario, la labor de un escritor no es sencilla. Ningún momento de su carrera lo es: cuando está empezando solo encuentra a su paso piedras con las que tropezar y abismos por los que caerse, y cuando está en la cumbre, aunque sea un experto en su género, no hace más que ver autores nuevos con ideas frescas y prometedoras… Sin embargo, el trabajo de un escritor no es vender libros, pese a lo que nos han hecho entender en los últimos años; ni siquiera escribir libros es su objetivo. Su tarea es contar historias, pensarlas, imaginarlas y darles forma. Tiene la obligación para con la humanidad de moldear y transmitir aquellas sensaciones, pensamientos y experiencias que nadie más se atrevería a contar aunque supiera cómo hacerlo.
La labor de un escritor no es sencilla porque nunca habla por sí mismo: es la voz de todos en cualquier momento y desde cualquier parte del mundo. Por ello creo que lo más complicado de ser escritor no es seguir una rutina para escribir todos los días ni mantenerse en los primeros puestos de los libros más vendidos, sino servir de canal y de terapia para una sociedad entera. ¿Cuántas veces hemos visto reflejado en un libro los sentimientos, las palabras y los recuerdos que no encontrábamos en nosotros mismos? ¿Cuántas veces nos han ayudado a conocernos mejor y a superar las situaciones que parecían imposibles? Un escritor que se precie aprenderá a contar todas las historias que han perdido entre la voz de la gente, las que no llegan a muchos oídos.
Si echamos un vistazo atrás y releemos nuestros clásicos podremos comprobar que todos ellos actuaron como megáfono de los problemas de su sociedad. Eso no quiere decir que para escribir solo haya que hablar de economía, ciencia, política o educación pero sí habría que tener en cuenta que si un escritor no cuenta una historia que pueda interesarle a otros, porque con ella consiga que los lectores se vean a sí mismos reflejados, muy probablemente no llegará a ser un escritor.
¿Qué hay que hacer para ser un buen escritor? No lo sé. Aparte de lo que he comentado más arriba creo que no hay un itinerario básico para lograrlo. No existe ninguna academia donde te enseñen a transmitir esas cosas. La práctica hace al maestro y leer ayuda mucho, aunque supongo que si no tienes una imaginación y sensibilidad especial, será más difícil llegar al lector…

No sé si algún día llegaré a ser la escritora que describo. Por el momento no me siento con esa responsabilidad. A veces publico relatos y otras veces coordino antologías. Por ejemplo, hace unos meses Josué Ramos y yo cerramos la convocatoria de Chikara: El poder de la Naturaleza, que publicará la editorial Taketombo Books este año, para homenajear a Hayao Miyazaki y hacer una primera conexión con el Greenpunk en la literatura.

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