Cómo encontrar a tu lector cero ideal · Características

En el universo que gira en torno a la trayectoria de un escritor intervienen distintas profesiones que pueden ayudar a que su trabajo sea más productivo, como los editores, redactores, maquetadores, ilustradores, lectores, etcétera. En las próximas líneas analizaré la influencia de una figura tan imprescindible para un escritor:

EL LECTOR CERO

Podríamos definir al lector cero como aquella persona de confianza para el autor que se ofrece a analizar el primer borrador de su obra para brindarle después una valoración exhaustiva.

Es decir, un lector cero es nuestro “lector de prueba”, con quien simulamos la reacción que tendrían los futuros lectores si leyesen el manuscrito tal y como está. Es la primera persona en adentrarse en nuestro universo privado, nuestra obra, el proyecto en el que nos hemos volcado durante los últimos meses…

Por ese motivo debemos ser muy cuidadosos a la hora de escoger a nuestro lector cero. Muchos podrían pensar que basta con escoger a una persona que nos conozca bien, pero se equivoca. La función del lector cero influye notablemente en el trabajo de un escritor y puede ser la piedra angular que determine la futura publicación del libro. Por lo tanto, debemos tener en cuenta sus opiniones para tratar de sacarle partido a sus comentarios. Pero, ¿qué aspectos debemos valorar al buscar un lector cero?

En este artículo analizaremos las características principales que debe tener nuestro lector cero y podremos escuchar el testimonio de distintos autores emergentes, como David Luna, Gloria T. Dauden, Iria G Parente & Selene M. Pascual, a quienes les agradezco de corazón su participación en este artículo.

Coge una libreta y un boli para tomar nota, ¡que empezamos!

 

Características

LECTOR VORAZ

Sí, tal y como imaginabas, tu lector cero ideal debe ser alguien que ame leer tanto como tú escribir. No te recomiendo que escojas a tu mejor amigo, a tu pareja o a cualquier familiar si sospechas que le estás poniendo en un compromiso. Si tu lector cero no desea leer lo que escribes casi antes de que termines el primer borrador, búscate a otro inmediatamente. Eso no significa, por supuesto, que no pueda leer tus novelas antes de que se publiquen, pero no te sirve como lector cero. ¿Por qué?

ANALISTA

Un lector cero debe ser capaz de identificar los puntos fuertes de tu novela y, sobre todo, los tropiezos o aspectos a mejorar. Si tu lector cero no cumpliera el punto anterior y leyera tu manuscrito por compromiso, muy probablemente lo haría rápido y desalentado, además, su afán por terminarlo cuanto antes le haría pasar por alto los pequeños detalles que necesitas modificar. Te arriesgarás a que te dé una valoración superficial y poco sincera. Por lo tanto, necesitas a una persona con varias lecturas a su espalda para que sea capaz de analizar los tejidos de tu novela que debes zurcir…
Y eso nos lleva al siguiente punto.

RATÓN DE BIBLIOTECA

Un lector cero debe leer de todo; los géneros que le gustan, y lo que no. Solo así sabrás que es capaz de identificar en tu novela clichés, tópicos y argumentos que no funcionen. Aunque este punto solo es una recomendación personal, pues conozco a muchos lectores cero que solo leen sobre un género literario y dan buenas valoraciones (son los que menos, eso sí). Lo que sí recomiendo es que te busques un lector que, además, tenga afán por el cine y, por qué no, trabaje en el campo de estudio del que versa tu novela.

SIN PELOS EN LA LENGUA

Un lector cero debe ser valiente y directo; capaz de decir lo que piensa de forma constructiva. Si ya tienes seleccionado a tu lector cero ideal, pero sientes que no es del todo sincero contigo y que te dice solamente lo que deseas oír, cambia de lector. Quizás no quiera ser hiriente contigo porque considere que mejorarás con el tiempo los fallos que él ha percibido, aunque no te los diga o porque tema que te enfades con él. Esa actitud insegura y paternalista no te beneficia en absoluto. Busca a una persona que no tenga miedo de decirte lo que piensa, aunque quizás para ello debas aprender primero a aceptar las críticas. ¿Sino para qué quieres un lector de prueba?

COMUNICADOR

Como decíamos en el punto anterior, un lector cero debe ser capaz de decir lo que piensa sobre la novela de un modo constructivo para el autor. Por muy bien que uno escriba y por muy trabajada que esté la obra, es imposible que un lector cero no tenga nada que comentar sobre los aspectos a mejorar de una novela. Por lo tanto, si tu lector de prueba tiende a decir “tu libro está bien”, y realmente no encuentra nada que debas mejorar, quizás sea recomendable buscar una segunda opinión… o bien “entrevistarlo“.

¿Por qué digo esto y no que deberíamos descartar a esta persona como lector cero?
Porque muchas veces los lectores saben qué opinión tienen sobre la novela y qué sentimientos les ha generado, pero son incapaces de expresarlos, y menos aún al propio autor. Es como si una madre nos pidiese que le hablemos de los defectos de su hijo recién nacido. Puede parecer cruel y muchos lectores se intimidan. Pero no te desanimes: hay una solución.

En el siguiente artículo os daré ciertas pautas que debéis seguir para comunicaros mejor con vuestro lector cero.

 

Por si este artículo te ha sabido a poco y no puedes esperar al siguiente para aprender más sobre los lectores cero, he decidido entrevistar a cuatro autores emergentes, a los cuales aprecio y sigo de cerca.
Existen muchos factores a tener en cuenta a la hora de buscar un lector cero ideal y, evidentemente, cada autor debe ser capaz de analizar su propia obra y saber qué características buscar en sus lectores. Me gustaría que tuvierais en cuenta su valoración, vosotros que también escribís.

18519977_1304146876372306_930358293790442544_nEl primero de todos ellos es David Luna, autor de las novelas El Ojo de Dios, (obra publicada por Apache Libros, finalista del Certamen Alberto Magno, ganadora del Premio Imperdible a mejor obra fantástica en castellano y actualmente nominada al Premio Ignotus a mejor novela corta), Laberinto Tennen (publicada por Ediciones El Transbordador y actualmente nominada al Premio Ignotus a mejor novela) y Éxodo (o cómo salvar a la reina) de próxima aparición con Apache Libros y ganadora del Premio UPC 2016. Además de los premios mencionados, David ha obtenido muchos otros, como el Domingo Santos o el SER Ciencia Ficción. Todo ello le ha convertido en uno de los autores de ciencia ficción y fantasía emergentes en nuestro país, como atestigua el Chrysalis Award 2017, que le otorgó la Sociedad Europea de la Ciencia Ficción durante la 39ª EuroCon celebrada en Dortmund (Alemania).

Según tu experiencia como escritor, ¿ves necesaria la figura del lector cero para mejorar en tu trabajo?

No sé si necesaria, pero desde luego aconsejable. Siempre es enriquecedor contar con otros puntos de vista que además sean imparciales. Llegas a sorprenderte mucho con los comentarios que puedes llegar a recibir. Te cambian la perspectiva.

Por otra parte, ¿qué características personales y profesionales buscas en tus lectores cero habituales?

Lo que busco son personas con conocimientos literarios, muchas lecturas a sus espaldas y que no tengan pelos en la lengua. De nada te vale un lector cero si solo te da palmaditas en la espalda (aunque sean de agradecer también).Mi intención (y creo que lo he conseguido) ha sido aunar a lectores de todo tipo de géneros, no solo del fantástico, y de ambos sexos. Esto te ayuda a ver desde otros ojos y a entender hasta qué punto puede funcionar la obra en mercados distintos. A la vez, es fundamental disponer de gente curtida en tu propio género literario, para saber cuán original o entretenido ha sido uno.
Lo que evito (aunque no siempre), es el uso de otros escritores como lectores cero. Busco lectores y solo lectores. La perspectiva del escritor es distinta, introduce su propia forma de ver las cosas y puede terminar interfiriendo en la propia.

¿Contactas siempre con los mismos lectores?

Tengo que decir que he ido variando, aunque algunos se han convertido en fijos. Dar con un lector beta apropiado, con el que te entiendes bien, es toda una bendición.
De aquí en adelante, seguro que continuaré incorporando al equipo a más personas. De momento, no suelo utilizar más de cinco o seis lectores beta.

Una vez has contactado con tus lectores, ¿qué tipo de valoraciones esperas encontrar sobre tu obra? ¿Prefieres lectores cero que se centren en el impacto del desenlace, en los personajes o en el conjunto de la trama?

Me gusta que sean absolutamente libres para opinar lo que quieran de lo que quieran (que te comenten los puntos fuertes, lo que más les ha gustado, es también muy importante). Yo prefiero no darles pautas previas para que no haya ningún tipo de condicionamiento.
Después, una vez me han hecho llegar sus impresiones, suelo preguntarles sobre aspectos determinados que pueden preocuparme o, al menos, generarme dudas.

Cuando los lectores cero te han dado una valoración, ¿normalmente sientes que han resuelto todas tus dudas?

Depende de cada caso, desde luego las alarmas suenan cuando varios coinciden en la misma apreciación. Ahí hay que detenerse a reflexionar porque lo más probable es que pase algo. No es lo mismo una cuestión de simple gusto personal a que haya un aspecto que directamente no funciona en la novela. En cualquier caso, es extraño que no les pregunte algo concreto.

¿Qué tipo de cosas les preguntas?

Suelo preguntarles por aquello que puede generarme dudas: la reacción de un personaje, el ritmo en un determinado punto, el impacto del final, si se ha entendido cierta intención al escribir un pasaje… También lo que les ha gustado más y lo que les ha gustado menos.

¿Has colaborado alguna vez como lector cero para otro autor? ¿Cómo fue para ti la experiencia?

Tengo tantísimos proyectos que me es difícil participar como lector cero, pero alguna vez lo he hecho y todos los casos han sido distintos, pues depende mucho de la receptividad del escritor. Hay muchos a los que no se les puede decir nada que no les guste y otros que te hacen caso demasiado a pies juntillas.
La experiencia, desde luego, me ha sido muy valiosa, pues ponerte al otro lado te hace comprender también al lector cero y las dificultades que puede encontrar para decirte algo negativo sin herir. Ya lo decía el Buda: “Hay que ser sincero sin ser cruel”, pero claro, esto también depende del grosor de la piel de cada cual. En mi caso, prefiero la sinceridad que conlleva dolor, a la mentira piadosa, inofensiva pero inútil.

1898037_528737220573317_1344132208_nOtra de las autoras entrevistadas es Gloria T. Dauden, licenciada en Publicidad y RRPP y graduada en Historia del Arte. Fantasía, erótica y steampunk son sus preferencias a la hora de escribir. Se enamoró de la escritura de Michael Ende con seis años y desde entonces es su autor favorito, aunque tiene flechazos puntuales con otros escritores como ha sido el caso de Margaret Atwood en el último año. Siempre ha escrito, pero se tomó más en serio su carrera como escritora a partir de la publicación de su libro de relatos La Galería de Espejos (2012). Desde entonces no ha dejado de aparecer en diversas antologías, incluida la de ciencia ficción Alucinadas III. Su buena sintonía con el steampunk la ha llevado a estar presente en Ácronos vol. II, III y IV, en Fuenlalabrada Steampunk, en Calabazas en el trastero steampunk y en The Best of Spanish Steampunk (editorial Nevsky). También ha probado el greenpunk en Chikara: El poder de la Naturaleza. Planea sacar una serie de novelas que ahondan en estos mundos. Sus últimas publicaciones han sido El libro de las fantasías eróticas (Ronin Literario) y Volar sin alas. Además, uno de sus relatos se publicó en la nueva revista Windumanoth.

Según tu experiencia como escritora que ha editado sus propias obras, ¿ves necesaria la figura del lector cero para mejorar en tu trabajo?

Y si publicas con editorial también. No veo gran diferencia. Publique con quien publique, cuento casi siempre con los mismos lectores de prueba (ya llevo bastantes años con ellos) y las mismas pasadas de revisión. La única diferencia es que con la editorial la corrección final corre de su cuenta y con autoedición necesitas a un corrector externo, pero si hablamos de lectores cero, ya te digo que para mí el proceso es idéntico.

Por otra parte, ¿qué características personales y profesionales buscas en tus lectores cero habituales? ¿Contactas siempre con los mismos lectores?

Sí, como te decía, suelo contar con la misma gente, aunque según el género del libro o relato puedo optar por unos o por otros.
Mis lectores cero (yo los llamo “lectores beta o de prueba”) son ante todo devoradores de historias. Algunos son escritores también y los conocí en talleres de escritura, otros son lectores puros, pero con mucho conocimiento detrás. Me gusta combinar ambos perfiles y tener también la opinión de lectores puros.
Busco (o encontré, más bien) gente con perfiles distintos de edades, profesiones, aficiones para tener una visión global de lo que funciona mejor y peor del texto. A estas alturas ya sé perfectamente a quién puedo mandar mis historias y que no solo van a agradecer ser los primeros en leerme, sino que me mandarán comentarios útiles para mejorar la novela o relato (y en un tiempo razonable.)

Una vez has contactado con tus lectores, ¿qué tipo de valoraciones esperas encontrar sobre tu obra? ¿Prefieres lectores cero que se centren en el impacto del desenlace, en los personajes o en el conjunto de la trama?

Suelo decirles lo que quiero que miren con más detenimiento. Puede ser trama en general y desarrollo de personajes, pero a veces puedo destacarles una escena concreta que veo problemática (o no hacerlo para ver si ellos lo detectan también).
Diría que no espero nada en concreto, solo su opinión sincera. (Confesión: En mi fuero interno espero que me den el visto bueno y no tener que reescribir mucho, pero oye, reescribir es parte del proceso mismo de la escritura y es vital para construir una buena obra final).

Cuando los lectores cero te han dado una valoración, ¿normalmente sientes que han resuelto todas tus dudas o aún tienes preguntas que hacerles? ¿Qué tipo de cosas les preguntas?

Siempre les pregunto algo más después para incidir en los puntos en los que yo misma dudo.

¿Has colaborado alguna vez como lector cero para otro autor? ¿Cómo fue para ti la experiencia?

He sido profesora de escritura creativa y esa fue la época en la que leí más borradores de otros autores. Si me preguntas sobre amigos escritores, alguna vez que otra he sido lectora para ellos, sí. Incluso participé durante un tiempo en un intercambio con otra autora en el que cada semana nos comentábamos capítulos de nuestras respectivas novelas en una cafetería. Estuvo muy bien. En general la experiencia suele ser grata y, además, reflexionar sobre textos ajenos da mucha maña para analizar luego los propios en busca de errores. Es un buen ejercicio.

17021940_1325616334166880_2357444914472385146_nPor último, os dejo la opinión de dos autoras que escriben sus novelas juntas y, por lo tanto, deben ponerse de acuerdo también para seleccionar a sus lectores cero.
Iria G. Parente & Selene M. Pascual son autoras de fantasía cuyo trabajo en equipo las ha convertido en unas de las autoras emergentes en nuestro país. En los últimos tres años han conseguido atraer al público juvenil a la literatura con publicaciones como Sueños de piedra y Títeres de la magia, de la mano de Nocturna Ediciones, y Alianzas, reeditada por la editorial La Galera en 2016; con la que, además, obtuvieron en 2015 el premio El templo de las mil puertas como mejor novela nacional perteneciente a saga.

Según vuestra experiencia como escritoras, ¿veis necesaria la figura del lector cero para mejorar en vuestro trabajo?

La figura de las lectoras (casi todas son mujeres, en nuestro caso) cero es para nosotras fundamental. En primer lugar porque tratamos temas que pueden ser delicados o porque tenemos personajes de colectivos a los que no pertenecemos y necesitamos que nos guíen sobre cómo los retratamos. En segundo lugar intentamos ser coherentes con el mundo y documentarnos sobre lo que escribimos, pero a veces se nos escapan cosas, y por eso es indispensable tener a especialistas en un tema si lo vamos a tratar en más o menos profundidad. Y, finalmente, hay que reconocer que las autoras de un texto nunca son las más objetivas, así que necesitamos a alguien ajeno a la historia que sea objetivo y crítico con lo que les enseñamos.

Por otra parte, ¿qué características personales y profesionales buscáis en vuestros lectores cero habituales? ¿Contactáis siempre con los mismos lectores?

Tenemos a un grupo con el que contactamos siempre, porque confiamos plenamente en ellas y sabemos que van a ser sinceras aunque duela. Aparte de este círculo, también intentamos salir de nuestra zona de confort y buscamos a gente que se adapte a la temática de la novela o que pueda hacer una crítica objetiva sobre si hemos tratado bien a un determinado personaje.

Una vez habéis contactado con los lectores, ¿qué tipo de valoraciones esperáis encontrar sobre la obra? ¿Preferís lectores cero que se centren en el impacto del desenlace, en los personajes o en el conjunto de la trama?

Nos gusta que nos hablen de la obra en general porque creemos que está todo conectado. No puedes hablar de la trama sin referirte a los personajes, ni del desenlace en un vacío sin contexto.

Cuando los lectores cero os han dado ya una valoración, ¿normalmente sentís que han resuelto todas vuestras dudas o aún tienes preguntas que hacerles? ¿Qué tipo de cosas les preguntáis?

Siempre quedan preguntas por hacer, aunque intentamos que nos vayan dando sus impresiones a medida que leen en vez de esperar a que acaben, porque consideramos que la evolución de los personajes, por ejemplo, debe verse también en la opinión que un lector o una lectora tiene del mismo. De la misma forma, a veces jugamos con el misterio, así que sus teorías a medida que leen nos ayudan mucho a ver si lo estamos haciendo bien.

¿Habéis colaborado alguna vez como lector cero para otro autor? ¿Cómo fue para vosotras la experiencia?

Iria: He sido lectora cero para particulares y lectora editorial para editoriales. En ambos casos soy bastante dura, porque entiendo que hay que serlo. Al fin y al cabo, el fin es hacer que una obra sea lo mejor que pueda ser, así que de nada sirve pasar por alto errores o percepciones que alguien pueda tener.
Son dos posiciones diferentes, claro: cuando eres lectora cero para un autor puedes preocuparte solo de lo puramente literario (y social, también, en cuanto a mensajes posibles que da la obra, etc). Cuando trabajas para una editorial, tienes que tener en cuenta muchos más factores: por ejemplo, sin ir más lejos, el factor comercial. No todo lo que se llega a publicar es bueno a un nivel literario y cuando trabajas para editorial tienes que ser muy consciente de eso. Es posible que tengas que recomendar la publicación de un libro que a ti en lo personal no te ha gustado (y eso debes expresarlo también, por supuesto) pero que sabes que en cuanto salga en las librerías lo va a petar.

 

Espero que hayáis disfrutado con este artículo y que os haya servido de ayuda. No dudéis en escribir un comentario con vuestras experiencias con los lectores cero y vuestros trucos a la hora de seleccionarlos. ¡Nos leemos la semana que viene!

 

8 planteamientos que podrían arruinar tu novela

Últimamente encuentro muchos manuales y artículos interesantes sobre literatura en Internet. Lo que más me llama la atención es que la gran mayoría dan pautas para escribir bien, pero muy pocos recalcan cuáles son los errores más comunes a la hora de construir una obra literaria.

Llevo algunas semanas recopilando información que tenía anotada en mis cuadernos. (Sí, esos cuadernos que llevo a los talleres literarios, conferencias y algún que otro evento). En ellos he dado con citas, consejos y pautas que ya había visto en Internet. Supongo que en cuanto a consejos se refiere, ya está todo escrito, pero quería compartir con vosotros una pequeña lista (resumida) que me dio una vez uno de mis profesores en el taller literario. Espero que pueda facilitaros un poco el trabajo.

EL PLANTEAMIENTO ENDEBLE
Nuestra novela no parece ser lo suficientemente interesante como para atrapar al lector.
¿Quiere decir esto que el argumento es pésimo o que no somos buenos escritores? En absoluto. El único problema, probablemente, sea que tu historia carece de consistencia. A pesar de lo que muchos creen, una trama bien construida se demuestra en el planteamiento, no en el nudo de la historia. Para que tu idea consiga atrapar al lector, el inicio debe dejar bien claro de qué trata la historia y quiénes serán los personajes implicados.

LA SALA DE ESPERA
Esta situación se da cuando nuestra novela no comienza nunca. Bueno, es verdad que nosotros hemos empezado a escribirla, así que empezar, empieza. Pero las páginas avanzan sin ningún giro argumental y parece que el conflicto principal nunca llega. Nuestro protagonista simplemente está envuelto en una escena descriptiva, sin que nada de lo que ocurre a su alrededor resulte relevante. Para evitar esto es recomendable examinar cuál es el primer conflicto que aparece en la trama que nos conducirá al nudo, y hacer todo lo posible porque suceda en las primeras veinte páginas. De esta forma nos aseguramos que el lector no pierda el interés.

LA CONSULTA DEL PSICOANALISTA
Con esto me refiero a esas novelas que durante sus primeras diez, veinte, treinta páginas solamente nos describen la vida del protagonista, su pasado, sus pensamientos y su personalidad. No creo que esto sea irrelevante para la novela, lo que sí opino es que el autor debe saber cuánta información dar y en qué momento contarla.
En la mayoría de estos casos, los datos que aportamos sobre el protagonista, por muy importantes que nos parezcan a nosotros, no tienen mayor relevancia para la historia. Es importante que los tengamos en cuenta para definir al protagonista en nuestra cabeza y sentirnos más cómodos a la hora de escribir, pero debemos valorar si estos datos son importantes que los conozca el lector o no.

EL ETERNO PAISAJE
Si has estado recientemente en un lugar inspirador, con un paisaje digno de cualquier historia de fantasía, no dudes en utilizar esas imágenes almacenadas en tu retina para el escenario de tu siguiente novela, pero procura que eso no sea lo único de lo que hables. Si tu protagonista se encuentra en ese paisaje paradisíaco, pero no sucede nada relevante y el lector sospecha que la historia se reduce a eso: mostrarle un paisaje, corres el riesgo de que tu novela no logre captar su atención.

EL ESPECTADOR
Si ya tienes definida la información que vas a aportar sobre el protagonista, el escenario y el conflicto principal de tu novela, debes prestar atención a la forma de narrarla. Que el lector se vea implicado y se sienta de alguna manera identificado con la historia es esencial para asegurarnos de que quiera leerla. Aunque el argumento esté bien definido y la idea sea buena, si el lector no logra empatizar con ella y entender el mensaje que quieres transmitir, no habrá modo de atraparlo.

LAS SOSPECHAS
Debes tener en cuenta que cualquier elemento que aparezca en la novela va a adquirir inmediatamente un papel importante para el lector. Si haces una mención a un objeto o si tu personaje se comporta de forma inusual por un hecho en concreto, ese objeto y ese comportamiento deben tener relevancia para la historia. Si no es así , y el lector percibe que avanzan las páginas y que ese objeto que se mencionó intencionadamente no vuelve a aparecer, o no se llegan a explicar las razones por las que ese personaje que reaccionó de una manera tan inesperada, nos arriesgamos a que el lector se sienta decepcionado y que abandone, por lo tanto, la lectura.

RELACIONES FORZOSAS
Debes tener en cuenta que la forma de presentar a tus personajes secundarios le dará pistas al lector sobre la relación que existe entre estos y el protagonista. Si no quieres que imagine relaciones que no van a tomar partido en la novela, será mejor que cuides los detalles.

MONÓLOGO INTERIOR
Este planteamiento es muy similar a los mencionados anteriormente y suele verse en novelas escritas en primera persona. En esta ocasión, nos encontramos ante una trama que no avanza porque el personaje tan solo se dedica a comentar, criticar y valorar todo lo que ocurre a su alrededor, envuelto en su propio monólogo interior, sin tomar ninguna decisión relevante en la historia.

En definitiva, cuidar de nuestro planteamiento es tan importante como el empeño que pongamos en el nudo y en el desenlace de la novela. Sabemos con seguridad que esas primeras páginas las leerán todos los lectores que se interesen en un primer momento por nuestro libro, pero no sabemos cuántos llegarán hasta el final. Nuestro objetivo es hacer que se interesen cada vez más por nuestra historia a medida que la van leyendo.

¿Cómo NO promocionar tu libro si eres un autor poco conocido?

Hace unos meses comencé a seguir en redes sociales a autores que habían optado por publicar su libro ellos mismos, es decir, sin una editorial que los respaldase. Quería escribir un artículo al respecto para ayudar a otros escritores que estuvieran pensando en hacer lo mismo. Pero al buscar candidatos entre estos autores para entrevistarlos con lo único que me he encontrado es con un continuo spam de sus libros. En la mayoría de los casos ni siquiera compartían contenido que no hablara de su obra; nada, ni un mísero tweet. Otras veces, los más exagerados (y entre ellos también incluyo a editoriales) enviaban el mismo tweet, copiado palabra por palabra, continuamente durante días. ¿No comprenden que así solo consiguen provocar hastío entre sus seguidores?

La cosa habría quedado así si no fuera porque, para más inri, la mayoría acostumbraban a enviar a todos sus seguidores el mismo mensaje privado (de esos que se configuran automáticamente mediante tuitutil.com) con un texto parecido al siguiente:

Hola, gracias por seguirme.
Soy el autor de la novela "X".
Entra en el siguiente enlace para adquirir un ejemplar.

Podía estar más o menos elaborado, ser más o menos impersonal pero el ataque estaba ahí y ya te había alcanzando.

La primera reacción que tuve cuando empecé a recibir este tipo de privados fue responder a los autores diciéndoles lo que pensaba al respecto y la poca gracia que me hacía que invadieran así mi bandeja de entrada. ¿Qué pasó? Que me respondieron algo así como “entonces no me sigas en Twitter”. Buena idea, me dije. Y ahí acabó nuestra comunicación. Sin embargo, el ansia de promocionarse no quedó ahí y alguno, después de que lo eliminara de entre mis contactos, decidió citarme (junto a otros usuarios) en sus tweet con enlaces a su novela pensando que así lo compartiríamos entre nuestros seguidores. ¡Como si la gente retuitease todo lo que lleva su nombre!

Pese a todo, las ganas que tenía de redactar un artículo para escritores autopublicados no cesaron, y durante los siguientes días decidí borrar absolutamente todos los correos de spam que me llegaran sin leerlos. Creo que en dos semanas, de media, he perdido más tiempo borrando este tipo de mensajes que leyendo o escribiendo mis propios relatos. Abrumador. Y tampoco sigo a tanta gente.

No habría escrito esta entrada si no fuera porque no soy la única que piensa de esta forma

No habría escrito esta entrada si no fuera porque no soy la única que piensa de esta forma y porque no sé hasta qué punto estos autores son conscientes de lo contraproducente que este método para ellos. Están cavando su propia tumba.

No voy a escribir pautas para promocionar tu obra porque ya hay muchos artículos que hablan sobre ello. Lo que sí voy a hacer es exponer cómo se siente un lector en redes sociales cuando le llegan este tipo de mensajes (tanto en Facebook como en Twitter) y lo que piensa sobre ese autor.

Cuando le llega un mensaje privado de esos que se envían solos en cuanto alguien comienza a seguirte.

1) Probablemente esa persona solo te añadió porque sabe que le devolverás el follow.
Simplemente. En principio no tiene ningún interés en tu libro y no le impresiona que seas escritor.
2) Si tenía algún tipo de interés en ti por ser escritor porque bien tenga un blog de reseñas o, si acaso y con suerte, esté interesado en leerte, acabas de fastidiarlo con ese mensaje. Lo primero que pensará de ti es que estás desesperado. Y la gente desesperada no gusta, nunca. Lo segundo que pensará es que tu único tema de conversación es ese: tu libro. Y la gente monotemática es aburrida. Las redes sociales no están para leer a gente aburrida.
3) Tu mensaje no es personal, no te has interesado en él como lector, no has dedicado tiempo a escribirlo ni a revisar su perfil para saber si le interesará tu libro y así recomendarlo. No estás manteniendo una conversación, le estás haciendo hablar con una máquina. En realidad no te importan nada tus lectores. ¿Por qué piensas que ellos se van a interesar por tu libro?
4) Aterriza. Tener seguidores no te hace tener lectores. Avasallar de esta manera a tus seguidores te hará perder cualquier oportunidad para que te lean.

Cuando ya tienes mucho morro y compartes spam citando directamente a tus seguidores a vista pública.

1) Lo primero que va a pensar tu seguidor es: ¿Quién te crees que eres para invadir mi muro con esta basura? Visto de otra forma: ¿Cómo te sentirías si alguien fuera a tu casa y arrojara publicidad sobre algo que no te interesa por cada una de tus habitaciones?
2) Estás invadiendo la privacidad y el espacio personal de ese autor en las redes. No es tu espacio y no tienes derecho a publicar nada. Eso no está ahí para que tú vayas a promocionar tu libro, ni tu película ni tu nueva empresa de autopublicación. Es insultante, intrusivo y de mal gusto.

Hay escritores autopublicados que se mueven muy bien en redes sociales, pero por desgracia son los que menos, y en parte pienso que la mala fama que han conseguido en las redes sociales es gracias a este tipo de autores (además de editoriales y bloggers, por qué no decirlo) que abusan del spam.

Cuando agregas a alguien y enseguida le envías spam sobre tu página en Facebook, tu blog o tu libro.

1) Mal. Mal. ¡MAL!
2) Más de lo mismo. Esa persona no tiene por qué entrar en tu página/blog y seguirte solo por que tú se lo digas. Ni siquiera debe seguirte sólo porque te haya agregado al Facebook o porque ya os sigáis en Twitter.
3) Primero debes mostrar interés por las publicaciones de los demás. Las redes sociales están para interactuar y como tú hay millones de escritores que quieren promocionar su libro. No seas pesado y respeta a tus seguidores.

Espero que haya quedado clara la idea que quiero transmitir con esta entrada. Hay escritores autopublicados que se mueven muy bien en redes sociales, pero por desgracia son los que menos, y en parte pienso que la mala fama que han conseguido en las redes sociales es gracias a este tipo de autores (además de editoriales y bloggers, por qué no decirlo) que abusan del spam.

5 consejos de terror para escritores

Después de un año recopilando cuentos y relatos de terror presentados a varios concursos (algunos de ellos premiados y ya publicados) el otro día di por finalizada mi primera antología de terror.
En este artículo quiero presentaros una lista con cinco consejos y reflexiones que anoté en mi libreta mientras hacía las correcciones del manuscrito, y que creo que podrían ser útiles para vosotros si estáis inmersos en una novela de terror o también queréis escribir cuentos.

1. Ser parte de tu propia historia

“Si escribes una historia de terror que transcurre en una casa nunca, jamás te imagines que es tu propia casa mientras lo escribes”: esta frase la publiqué hace unos meses en mi cuenta de Twitter (@GinyValris) y sé que algunos de mis seguidores se sintieron identificados. Con ello no quise decir que un autor de terror deba “alejarse” del personaje y no imaginarse la escena para no verse a sí mismo envuelto en esa situación. La buena literatura de terror debe tener la capacidad de causar desasosiego e incertidumbre al propio autor. Si tu historia no es capaz de asustarte a ti, no esperes que pueda causar miedo a otros. Eso no quiere decir que solo debas hablar sobre lo que a ti te asusta esperando que los demás empaticen contigo, pero si al escribir no sientes un vértigo en el estómago, muy probablemente tus lectores no creerán que están leyendo un relato de terror.

2. Jugar con la imaginación del lector

Muchas veces no es necesario describir demasiadas cosas ni incluir un gran número de escenas de suspense en una novela para lograr asustar al lector. Basta con hacer que éste imagine que va a pasar algo o intuya que la siguiente escena va a dar miedo para mantenerlo en tensión y aumentar el suspense. Así pues, lo que el lector cree que va a pasar le asusta más que lo que cuenta el propio texto. A esta reflexión llegué corrigiendo uno de los relatos que hacía más de un año que no leía. Tenía la sensación de que el argumento iba a tener un desenlace muy diferente y en algunas escenas esperaba que apareciera un “susto” cuando, después, no ocurría nada. Al final logré sin darme cuenta que esa sensación de incertidumbre y miedo se mantuviera durante toda la lectura, y me gustó mucho el resultado. Tenía algunas dudas sobre si incluir el cuento o no en la antología y eso definitivamente me convenció de hacerlo.

3. Recuerda: “lo bueno, si breve, dos veces bueno”

Lo mejor para hacer de nuestra historia una buena narración de terror es contar su argumento como si fuera algo cotidiano. Esto no es una norma literal puesto que hay muchas novelas que triunfan precisamente por lo absurdo de su planteamiento. Sin embargo, al repasar algunas reseñas que he publicado en el blog, me di cuenta de que las novelas de terror y suspense que más me habían gustado coincidían en un punto: durante su lectura no tuve la sensación de que el autor estuviera contando una historia de ficción. El argumento estaba narrado de tal manera que parecía que el autor trataba como “normal” una escena típica de terror, sin decir claramente que fuera terrorífica o haciéndole creer al lector que él no la consideraba como tal. De esta forma, el autor provoca que el lector se sienta desamparado y empatice aún más con el personaje.
Insisto que no es un punto indispensable porque entra en juego la psicología y el estado anímico del lector, y controlar eso podría resultar muy difícil para alguien que está “iniciándose” como escritor porque requiere mucha meditación y trabajo por su parte… pero merece la pena tenerlo en cuenta.

4. No pierdas de vista tu argumento

Este punto es mi preferido. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado, queridos lectores, con una novela de terror que nos resulta plana e insípida precisamente porque no encontramos una historia detrás del terror? El “miedo” es solo un ingrediente más en este tipo de literatura, una sensación que queremos evocar en el lector. Por lo tanto, si a tu historia de terror le quitas el terror, debe quedar una historia. No debemos olvidar que una novela es, principalmente, un medio que un escritor utiliza para expresarse y comunicarse con el autor. Así que para que nuestra novela triunfe y le guste a nuestros lectores debemos, en primer lugar, contar una historia atractiva. Los argumentos donde solo aparecen sustos no suelen tener buenas críticas.

5. Lo clásico gusta, lo tópico, no

Este es muy importante. Como lectora siento que la literatura de terror está muy manida. Es complicado crear un argumento atractivo, con una historia dinámica y bien escrita que, a su vez, sea original en cuanto a los ingredientes de terror que presente… Así que, muchas veces, me encuentro en la situación de estar leyendo una novela que bien podría tener buenas críticas pero que, al final, cae en el tópico de su propio planteamiento. Así que, si os queréis dedicar a la literatura de terror, mi consejo como lectora (y escritora en algunas ocasiones) es que no tengáis miedo a experimentar y salir de vuestra zona de confort. Como escritores tenemos la obligación de exprimir la literatura y comprobar cuánto le queda aún por ofrecernos…

El trabajo de un escritor

El pasado domingo 5 de marzo, la autora Covadonga González-Pola publicó la newsletter de su web literaria www.talleresliterariosonline.com que suele actualizar con consejos y experiencias personales para todo aquel que quiera convertirse en escritor, y que recomiendo visitar con frecuencia.
En esta ocasión, la newsletter viene acompañada de un pequeño texto que habla sobre “el trabajo de un escritor” y que ha sido escrito por una servidora. A continuación os copio el enlace para que podáis leerlo en la web. Espero que lo disfrutéis.

EL TRABAJO DE UN ESCRITOR
Por Giny Valrís

Hablamos de héroes y anti-héroes en nuestras historias, de conflictos y sucesos, pero pocas veces hablamos del proceso creativo, de la intención del autor o de la impresión que recibe el texto.
En el mundo literario, la labor de un escritor no es sencilla. Ningún momento de su carrera lo es: cuando está empezando solo encuentra a su paso piedras con las que tropezar y abismos por los que caerse, y cuando está en la cumbre, aunque sea un experto en su género, no hace más que ver autores nuevos con ideas frescas y prometedoras… Sin embargo, el trabajo de un escritor no es vender libros, pese a lo que nos han hecho entender en los últimos años; ni siquiera escribir libros es su objetivo. Su tarea es contar historias, pensarlas, imaginarlas y darles forma. Tiene la obligación para con la humanidad de moldear y transmitir aquellas sensaciones, pensamientos y experiencias que nadie más se atrevería a contar aunque supiera cómo hacerlo.
La labor de un escritor no es sencilla porque nunca habla por sí mismo: es la voz de todos en cualquier momento y desde cualquier parte del mundo. Por ello creo que lo más complicado de ser escritor no es seguir una rutina para escribir todos los días ni mantenerse en los primeros puestos de los libros más vendidos, sino servir de canal y de terapia para una sociedad entera. ¿Cuántas veces hemos visto reflejado en un libro los sentimientos, las palabras y los recuerdos que no encontrábamos en nosotros mismos? ¿Cuántas veces nos han ayudado a conocernos mejor y a superar las situaciones que parecían imposibles? Un escritor que se precie aprenderá a contar todas las historias que han perdido entre la voz de la gente, las que no llegan a muchos oídos.
Si echamos un vistazo atrás y releemos nuestros clásicos podremos comprobar que todos ellos actuaron como megáfono de los problemas de su sociedad. Eso no quiere decir que para escribir solo haya que hablar de economía, ciencia, política o educación pero sí habría que tener en cuenta que si un escritor no cuenta una historia que pueda interesarle a otros, porque con ella consiga que los lectores se vean a sí mismos reflejados, muy probablemente no llegará a ser un escritor.
¿Qué hay que hacer para ser un buen escritor? No lo sé. Aparte de lo que he comentado más arriba creo que no hay un itinerario básico para lograrlo. No existe ninguna academia donde te enseñen a transmitir esas cosas. La práctica hace al maestro y leer ayuda mucho, aunque supongo que si no tienes una imaginación y sensibilidad especial, será más difícil llegar al lector…

No sé si algún día llegaré a ser la escritora que describo. Por el momento no me siento con esa responsabilidad. A veces publico relatos y otras veces coordino antologías. Por ejemplo, hace unos meses Josué Ramos y yo cerramos la convocatoria de Chikara: El poder de la Naturaleza, que publicará la editorial Taketombo Books este año, para homenajear a Hayao Miyazaki y hacer una primera conexión con el Greenpunk en la literatura.

Sobre la ciencia ficción ecologista: El Greenpunk en la literatura

El Greenpunk es todavía una idea muy joven en nuestra literatura. Digo «joven» porque existen pocas obras que engloben el espíritu general de su planteamiento, por lo que habría que investigar y aventurarse más en el sentimiento del Greenpunk para dar por fin con su definición exacta. Mi intención con este artículo no es exponer una lista con las características básicas del Greenpunk, sino sacar a la luz su idea primitiva y las conclusiones a las que yo he llegado leyendo y escribiendo sobre ello. Y recalcar, si cabe, que el Greenpunk no se considera un género literario sino una filosofía que podría encajar perfectamente en la literatura de Ciencia Ficción.

Como ha ocurrido desde las primeras manifestaciones literarias, la escritura ha servido para transmitir la visión de algunos autores sobre su entorno. En el siglo XXI, por ejemplo, el desconsuelo que sufre la sociedad se vuelca por completo en expresiones artísticas como el cine, la literatura o la ilustración. Si echásemos un vistazo al contenido y tema principal que está tomando por rumbo la Ciencia Ficción de nuestro tiempo, podríamos apreciar que el descontento social, los avances tecnológicos y las pandemias incontrolables han originado una desalentadora visión sobre el futuro que le deparará a la humanidad. Las catástrofes naturales, los mundos postapocalípticos y las invasiones alienígenas son algunas de estas especulaciones. Sin embargo, esta visión tan destructiva y pesimista sobre el futuro de la humanidad no es la única propuesta que plantea la Ciencia Ficción.

En los últimos años la literatura de ficción ha comenzado a introducir ciertos rasgos reivindicativos a favor de la Naturaleza en sus argumentos. Este protagonismo de los entes naturales podría haberse quedado limitado a la literatura juvenil, sin embargo, cada vez son más los lectores de género adulto que se sienten atraídos por las distintas manifestaciones que tiene el poder de la Naturaleza en nuestra literatura.

Impactado por los efectos que el cambio climático le estaba causando a la Tierra, el publicista literario y editor Matt Stagg, lejos de predicar otro desenlace catastrófico y sin retorno para el ser humano, propuso una alternativa ecológica complementaria a la Ciencia Ficción que se conocía hasta entonces. Así, la visión de Matt sobre el mundo del mañana consistiría en una ruptura entre el afán de consumismo del ser humano y las leyes naturales del planeta.

El sufijo «-punk», que aparece en otros movimientos como el Steampunk o el Clockpunk, denota al término de una connotación revolucionaria ante un sistema de consumo en el cual ha sido planteado. Si en el Steampunk, por ejemplo, la revolución estaba enfocada al uso de una tecnología reciclada que funcionase mediante el vapor, Matt Stagg debía elegir un término que englobase ese sentimiento ecologista y pacifista en fusión con la Naturaleza: Greenpunk.

Así pues, teniendo en cuenta su planteamiento inicial, el Greenpunk podría haber partido de una evolución directa del espíritu de los años sesenta y setenta que se originó en la literatura y el cine. Representa, en cierto modo, un despertar en la conciencia de nuestra generación para abordar algunas de las crisis surgidas a finales del siglo XX, como el cambio climático o el mal uso de los recursos naturales. En mi opinión, la idea de Matt era una propuesta altamente competente que, si encajaba de la manera adecuada en la sociedad, podría reconducir el futuro de la humanidad y evitar su completa autodestrucción.

Sin embargo, su intención con respecto al Greenpunk no era solo reivindicar el uso de la tecnología no contaminante; esta propuesta revolucionaria centraba todas sus energías en reconstruir el mundo para acabar con la industrialización tal y como la conocemos y volver a inculcar el amor por la Naturaleza.

Hay que reconocer que Matt tuvo agallas. La idea del Greenpunk como filosofía y mentalidad podría llegar a ser muy impactante para la sociedad —y, por qué no, también para la literatura— porque, a diferencia del Steampunk o el Clockpunk, el Greenpunk plantea una ficción para nuestra sociedad que aún es posible llevar a cabo.

A pesar de que la propuesta de Matt Stagg no alcanzó su propósito, muchos artistas, directores de cine o escritores coinciden con su filosofía e intentan plasmar en sus obras la posibilidad de que llegue a existir ese futuro no apocalíptico.

Pero, ¿qué rasgos generales debe tener una obra para que pueda ser catalogada como Greenpunk?

En su planteamiento, Matt se centraba principalmente en el empleo de energías no renovables y en el consumo obsesivo defendiendo que llegarían a agotar todos los recursos naturales del planeta. Pero el Greenpunk va más allá.

En muchas de estas obras podemos apreciar un notable protagonismo de la Naturaleza como ente sensible. La evolución de la sociedad hacia un mundo ecologista trae consigo la creación de un sistema gobernado por las leyes de la Naturaleza en las que el hombre no puede interferir.​

​La coronación de la Madre Tierra como única soberana en el mundo parece incitar al autor a incluir ciertos rasgos fantásticos u oníricos en su obra. Podría ser, en cierto sentido, una manifestación literaria de los deseos arraigados en la filosofía del ser humano de volver al Paraíso.

Sin embargo, la soberanía de la Naturaleza y el resurgir del mundo natural sobre la presencia del hombre no son suficientes para que una obra sea catalogada como greenpunk. También debería incluir una sociedad diferente donde la humanidad emplee únicamente la tecnología ecológica para subsistir. Por ejemplo, en la obra de Josué Ramos, Páramos lejanos, nos trasladamos a una sociedad futurista donde sus habitantes conviven en plena Naturaleza. Se debe apreciar, por tanto, un resurgir natural sobre la presencia del hombre. Otra obra a destacar sería La estrella de Javier Araguz e Isabel Hierro, que, aunque aunque no fue catalogada como una novela greenpunk por la editorial, también encaja con esta idea. La novela está ambientada en un planeta que cambia de forma cada noche y obliga a sus habitantes a mantenerse ocultos.

Como inspiración de lo que ahora comienza a ser Greenpunk, podemos citar algunas obras pertenecientes a la New Wave, como por ejemplo la novela de J. G. Ballard, The Drowned World, que especula sobre un futuro no muy lejano en el que las ciudades habrán quedado sepultadas e inundadas a causa del deshielo de los casquetes polares. Otro ejemplo sería la novela de Ursula K. Le Guin, The Word for World is Forest, una breve narración ecológica que manifiesta el equilibrio natural que existe en un mundo donde no se admite la intromisión del hombre. También deberíamos tener en cuenta la producción filmográfica de Hayao Miyazaki en la que la mayoría de sus obras manifiestan un sentimiento ecologista y de amor por la Naturaleza. La obra anime que mejor refleja ese mensaje postapocalíptico y ecológico —y que, por qué no, podría considerarse greenpunk— es Nausicaä of the Valley of the Wind. En ella cuenta la historia de Nausicaä, la princesa del Valle del Viento, que se enfrentará al ejército del reino de Tormekia para evitar que erradiquen el Bosque Contaminado y a los insectos gigantes que viven en él.

Aunque no debería citar a Hayao Miyazaki como uno de los autores «padre» del Greenpunk —porque su obra filmográfica no está catalogada como tal—, sí que es importante destacar que la mayor parte de sus historias representan ese amor y respeto por la Naturaleza que siempre aparece representado en distintos personajes. Es por ello que, tanto Josué Ramos como yo, decidimos incluir la filosofía de Miyazaki como motor principal en los relatos que formarían parte de la primera antología greenpunk que coordinamos juntos. Chikara: El poder de la Naturaleza saldrá a la venta en 2016 bajo el sello de la editorial Taketombo Books con un total de nueve cuentos ambientados en diversos escenarios de Japón —tanto reales como imaginarios—, donde el lector podrá apreciar los rasgos más característicos del Greenpunk y el espíritu pacífico e imaginativo de Miyazaki.