#Malditos16 en Móstoles

“Y tú, ¿volverías a tener dieciséis años?”
Ali, Dylan, Naima y Rober son cuatro jóvenes que se conocieron en el peor momento de su vida: justo después de querer quitársela. Todos ellos intentaron suicidarse cuando rondaban los dieciséis y ahora, a sus veintipocos, el hospital donde estuvieron internados les propone colaborar en un taller con adolescentes en su misma situación. Acuden con ganas de ser útiles y, a la vez, con miedo de que las grietas se abran y se liberen de nuevo los fantasmas.

Monstruos cotidianos de los que apenas se habla. Vidas invisibles (las suyas y las nuestras) que no protagonizan titulares ni ocupan espacio en los medios. Realidades que no existen porque no se nombran y que, sin embargo, todos compartimos. Y es que, aunque nos empeñemos en negarlo, aquellos #malditos16 siguen viviendo mal el adulto que fingimos ser.

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Foto “puesta en escena” Centro Dramático Nacional

Así reza la sinopsis del libro #malditos16, de Nando López, que tuve la oportunidad de ver representado en el Teatro del Bosque en el municipio de Móstoles (Madrid) el pasado jueves 9 de noviembre.

A la función, además de los representantes del Ayuntamiento, acudieron también los institutos de la zona y FP.

Al margen del comportamiento de algunos alumnos durante la función, que dejó en evidencia a sus docentes y al centro, me gustaría destacar la fabulosa actuación de los profesionales, tanto dentro como fuera del escenario.

La obra, orientada a concienciar y prevenir el suicidio adolescente, comienza con la reunión de todos los protagonistas en el antiguo centro hospitalario donde estuvieron ingresados tras haber intentado suicidarse cuando tenían tan solo 16 años. Dos profesionales del equipo de investigación han querido reunirse con ellos a fin de poder contar con su ayuda para orientar y aconsejar a futuros pacientes. Este encuentro les hará revivir momentos del pasado, heridas que aún no han cicatrizado y les ayudará a contemplar su evolución desde otra perspectiva.

La intensidad de la función se hace evidente desde el primer momento, recalcada por una estupenda puesta en escena. Era evidente que el público, en su mayoría adolescentes del último curso de la ESO y Primero de Bachillerato, se sentían partícipes de todo cuanto ocurría en el escenario. Y eso tan solo se podía conseguir con un excelente guión.

Con esta obra Nando López ha querido concienciar a la población (sobre todo a los propios estudiantes) de una grave epidemia. El suicidio adolesente es una realidad que no ocupa lugar en las portadas de los periódicos ni en los informativos pese a ser la primera causa de muerte entre la población adolescente. En el municipio de Móstoles, sin ir más lejos, «dieciséis chavales se han quitado la vida en lo que va de año» (datos recogidos en abril del 2017). Y son muchos los chicos y chicas de entre trece y diecisiete años que permanecen en centros hospitalarios como el que se representa en la función, intentando recuperarse.

Lejos de presentar esta situación desde un punto de vista morboso o con sentimiento de culpa hacia los chicos, Nando logra narrar una historia cruda y real desde una perspectiva muy humana. Era imposible no sentirse identificado con cada escena y que empatizases con cada personaje, hubieras vivido o no algo parecido. Fueron la puesta en escena, el trabajo de investigación y los monólogos lo que hicieron que el público se emocionase. Tal y como expresaron algunos estudiantes en el coloquio, muchos se habían visto reflejados en los personajes de Ali, Naima Rober o Dylan, y habían sentido «cosas» durante la función porque la historia les hablaba en su misma jerga. No eran adultos hablándoles de sus problemas. Se veían a sí mismos o a sus propios compañeros representados en el escenario.

Creo que es fundamental lograr ese efecto para que el público entienda tu obra. Un tema tan delicado como el que cuenta Nando requiere una cuidadosa atención a los detalles.

Me conmovió ver a muchos de esos alumnos llorar y levantar la mano para contarle al resto su propia experiencia. Es tranquilizador ver las muestras de apoyo que se dedicaban y lo valientes que fueron al hablar. Por momentos así merece la pena cualquier esfuerzo.

 Espero que la obra llegue a más municipios, más comunidades de España y pueda cambiar la vida a más personas.

Gracias.

#Malditos16 Centro Dramático Nacional

REPARTO
Juan de Vera
Andrea Dueso
Guillermo de los Santos
Paula Muñoz
David Tortosa
Rocío Vidal

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Crónica ‘princesas’

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Presentación ‘Las niñas ya no quieren ser princesas’, Semana Gótica de Madrid. 24 de octubre. Librería Estudio Escarlata.

Las niñas ya no quieren ser princesas, publicada por la editorial Esdrújula, es una de esas obras que marcan un antes y un después en la literatura. Siguiendo los argumentos planteados por Walt Disney, Covadonga González-Pola nos presenta una alternativa a los cuentos de princesas.
Todos y cada uno de sus relatos siembran una esperanza y un cambio de roles que las niñas deben aprender. Deben ver que no solo se espera de ellas que sean “buenas princesas”, sino que sean independientes, valientes, fieles y aventureras. En definitiva, que sean todo lo que ellas quieran ser…

El pasado 24 de octubre tuve la ocasión de acompañar a Covadonga durante la Semana Gótica de Madrid en la presentación de esta antología, que recomiendo con creces a todo aquel que necesite un cambio de perspectivas.

 

Gracias a todos los asistentes, en especial a la Librería Estudio Escarlata por tan buena acogida.

 

Día de las #Escritoras 2017

¡Por poco no llego a tiempo de felicitar a todas esas autoras que día a día siguen luchando contra los estereotipos, los baches y la censura en sus propios libros! ¡Bravo!

Por fortuna a cada año que pasa las nuevas iniciativas, como #leoautorasOct, en la que siempre participo, ayudan a que más autoras salgan a la luz y se conozca más sus obras.
Gracias, de verdad, a todas las que seguís luchando, tanto dentro como fuera de la literatura.

 

Quería compartir con vosotros un vídeo que ha compartido esta tarde Covadonga, precisamente hablando de este día. Espero que os guste.

Crónica de una noche circunstancial · Madrid

Hace ya algún tiempo que tengo por costumbre diseñar una sencilla portada cuando comienzo un proyecto. No pretendo con ello sacarla a la luz, aunque sí dejo que la vean algunos amigos. Supongo que para mí es un momento de meditación que me sirve para  conectar con la trama.

Una de esas portadas se la mostré a Covadonga, editora de Tinta púrpura, quien enseguida me respondió algo tal que “deberías hacer una portada para Tinta”.
Bueno, es fácil hacer algo cuando el crítico eres tú, pero trabajar para otros ya me asustaba un poco. Me habló de un libro, Relatos circunstanciales, que quería publicar en septiembre. Me parecía un paso muy importante, una gran responsabilidad. Aún así ella me envió el manuscrito. La forma de escribir de Rafael me enganchó enseguida, y no tardé en decirle que aceptaba el reto.

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El pasado 27 de septiembre nos reunimos, casi de una forma circunstancial, todos los implicados en el libro. Fue un placer conocer por fin a Rafael y saber de primera mano cuánto le había gustado la portada. Una vez más, Tinta púrpura logró llenar su local habitual de encuentro; el café María Pandora, en Madrid. Tras una breve tertulia sobre el autor, su obra y sus relatos, Carlos Tolmo nos deleitó con su lectura de “Halloween”, relato incluido en la antología.

Siempre es un placer para mí participar en eventos como este, más aún si se trata de un encuentro amigable, literario y tan divertido como lo fue esa Noche circunstancial.

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Foto de RG Wittener · Café María Pandora, Madrid