Páramos lejanos

Cuando te encuentras con una novela que muestra una sinopsis así, lo primero que piensas es que el protagonista, Oriol, se va a convertir en el héroe de todas las aventuras que vivirá en el futuro. Acostumbrados como estamos a las novelas de fantasía épica, donde toda la acción recae sobre un mismo personaje, solemos pasar por alto la importancia que tiene el entorno en el transcurso de la historia. Pero en esta ocasión, la verdadera protagonista es, sin duda, la ciudad de Barcelona que se ve envuelta en la mayor revolución que podría haber originado la madre Tierra.
En las últimas décadas, dentro del género de la ciencia ficción, han brotado un sinfín de ambientaciones y estéticas retrofuturistas que han logrado enriquecer y mejorar nuestra literatura. De esta manera vimos cómo brotaban en nuestro huerto literario el Steampunk, el Clocpunk, el Dieselpunk, etc. Todas estas estéticas tenían un objetivo en común: mostrarnos una visión alternativa del pasado.
Pero al margen de todas estas ambientaciones retrofuturistas ha ido creciendo en los últimos años una estética mucho más verde y pacifista de la que ahora empezamos a hacer gala: el Greenpunk. Esta ambientación futurista, de la que se podrían beneficiar tanto el realismo como la fantasía, tiene como objetivo presentar al lector una posible evolución de nuestra sociedad hacia un camino ecológico y respetable con el medio ambiente. De esta manera, la Naturaleza recuperar su papel predominante y somete el avance de la civilización ahogando toda su destrucción con su aliento verde.

La novela de Josué Ramos, Páramos lejanos, nos presenta por primera vez en España la visión más clásica de este subgénero; el Greenpunk.

Aprovechándose de los saltos físicos en el espacio-tiempo, el autor nos conduce a una versión muy diferente de Barcelona. Ahí la civilización ha cambiado radicalmente y las tribus que habitan viven de acuerdo a las leyes naturales. Oriol tendrá que habituarse a su nueva situación mientras busca la manera de salvar el mundo del que proviene. Allí conocerá a Aliss, a Gren, a Isbel y a Araklaj, quienes interpretarán un papel decisivo en el transcurso de la historia y en el futuro de toda la ciudad.

A pesar de que el hilo esquemático de la novela es un salto en el tiempo lineal, Josué logra mostrarnos las ironías del tiempo a través de las telas de araña que han inundado Barcelona, las huellas que dejan los caracoles en la arena o las preciosas alas de mariposa. Siempre sirviéndose de la magia de la Naturaleza. Páramos lejanos es, sin duda, un rápido vistazo al futuro de nuestro tiempo. Un objetivo claro que, si nos lo proponemos, no tardaremos en conseguir.

Sobre la ciencia ficción ecologista: El Greenpunk en la literatura

El Greenpunk es todavía una idea muy joven en nuestra literatura. Digo «joven» porque existen pocas obras que engloben el espíritu general de su planteamiento, por lo que habría que investigar y aventurarse más en el sentimiento del Greenpunk para dar por fin con su definición exacta. Mi intención con este artículo no es exponer una lista con las características básicas del Greenpunk, sino sacar a la luz su idea primitiva y las conclusiones a las que yo he llegado leyendo y escribiendo sobre ello. Y recalcar, si cabe, que el Greenpunk no se considera un género literario sino una filosofía que podría encajar perfectamente en la literatura de Ciencia Ficción.

Como ha ocurrido desde las primeras manifestaciones literarias, la escritura ha servido para transmitir la visión de algunos autores sobre su entorno. En el siglo XXI, por ejemplo, el desconsuelo que sufre la sociedad se vuelca por completo en expresiones artísticas como el cine, la literatura o la ilustración. Si echásemos un vistazo al contenido y tema principal que está tomando por rumbo la Ciencia Ficción de nuestro tiempo, podríamos apreciar que el descontento social, los avances tecnológicos y las pandemias incontrolables han originado una desalentadora visión sobre el futuro que le deparará a la humanidad. Las catástrofes naturales, los mundos postapocalípticos y las invasiones alienígenas son algunas de estas especulaciones. Sin embargo, esta visión tan destructiva y pesimista sobre el futuro de la humanidad no es la única propuesta que plantea la Ciencia Ficción.

En los últimos años la literatura de ficción ha comenzado a introducir ciertos rasgos reivindicativos a favor de la Naturaleza en sus argumentos. Este protagonismo de los entes naturales podría haberse quedado limitado a la literatura juvenil, sin embargo, cada vez son más los lectores de género adulto que se sienten atraídos por las distintas manifestaciones que tiene el poder de la Naturaleza en nuestra literatura.

Impactado por los efectos que el cambio climático le estaba causando a la Tierra, el publicista literario y editor Matt Stagg, lejos de predicar otro desenlace catastrófico y sin retorno para el ser humano, propuso una alternativa ecológica complementaria a la Ciencia Ficción que se conocía hasta entonces. Así, la visión de Matt sobre el mundo del mañana consistiría en una ruptura entre el afán de consumismo del ser humano y las leyes naturales del planeta.

El sufijo «-punk», que aparece en otros movimientos como el Steampunk o el Clockpunk, denota al término de una connotación revolucionaria ante un sistema de consumo en el cual ha sido planteado. Si en el Steampunk, por ejemplo, la revolución estaba enfocada al uso de una tecnología reciclada que funcionase mediante el vapor, Matt Stagg debía elegir un término que englobase ese sentimiento ecologista y pacifista en fusión con la Naturaleza: Greenpunk.

Así pues, teniendo en cuenta su planteamiento inicial, el Greenpunk podría haber partido de una evolución directa del espíritu de los años sesenta y setenta que se originó en la literatura y el cine. Representa, en cierto modo, un despertar en la conciencia de nuestra generación para abordar algunas de las crisis surgidas a finales del siglo XX, como el cambio climático o el mal uso de los recursos naturales. En mi opinión, la idea de Matt era una propuesta altamente competente que, si encajaba de la manera adecuada en la sociedad, podría reconducir el futuro de la humanidad y evitar su completa autodestrucción.

Sin embargo, su intención con respecto al Greenpunk no era solo reivindicar el uso de la tecnología no contaminante; esta propuesta revolucionaria centraba todas sus energías en reconstruir el mundo para acabar con la industrialización tal y como la conocemos y volver a inculcar el amor por la Naturaleza.

Hay que reconocer que Matt tuvo agallas. La idea del Greenpunk como filosofía y mentalidad podría llegar a ser muy impactante para la sociedad —y, por qué no, también para la literatura— porque, a diferencia del Steampunk o el Clockpunk, el Greenpunk plantea una ficción para nuestra sociedad que aún es posible llevar a cabo.

A pesar de que la propuesta de Matt Stagg no alcanzó su propósito, muchos artistas, directores de cine o escritores coinciden con su filosofía e intentan plasmar en sus obras la posibilidad de que llegue a existir ese futuro no apocalíptico.

Pero, ¿qué rasgos generales debe tener una obra para que pueda ser catalogada como Greenpunk?

En su planteamiento, Matt se centraba principalmente en el empleo de energías no renovables y en el consumo obsesivo defendiendo que llegarían a agotar todos los recursos naturales del planeta. Pero el Greenpunk va más allá.

En muchas de estas obras podemos apreciar un notable protagonismo de la Naturaleza como ente sensible. La evolución de la sociedad hacia un mundo ecologista trae consigo la creación de un sistema gobernado por las leyes de la Naturaleza en las que el hombre no puede interferir.​

​La coronación de la Madre Tierra como única soberana en el mundo parece incitar al autor a incluir ciertos rasgos fantásticos u oníricos en su obra. Podría ser, en cierto sentido, una manifestación literaria de los deseos arraigados en la filosofía del ser humano de volver al Paraíso.

Sin embargo, la soberanía de la Naturaleza y el resurgir del mundo natural sobre la presencia del hombre no son suficientes para que una obra sea catalogada como greenpunk. También debería incluir una sociedad diferente donde la humanidad emplee únicamente la tecnología ecológica para subsistir. Por ejemplo, en la obra de Josué Ramos, Páramos lejanos, nos trasladamos a una sociedad futurista donde sus habitantes conviven en plena Naturaleza. Se debe apreciar, por tanto, un resurgir natural sobre la presencia del hombre. Otra obra a destacar sería La estrella de Javier Araguz e Isabel Hierro, que, aunque aunque no fue catalogada como una novela greenpunk por la editorial, también encaja con esta idea. La novela está ambientada en un planeta que cambia de forma cada noche y obliga a sus habitantes a mantenerse ocultos.

Como inspiración de lo que ahora comienza a ser Greenpunk, podemos citar algunas obras pertenecientes a la New Wave, como por ejemplo la novela de J. G. Ballard, The Drowned World, que especula sobre un futuro no muy lejano en el que las ciudades habrán quedado sepultadas e inundadas a causa del deshielo de los casquetes polares. Otro ejemplo sería la novela de Ursula K. Le Guin, The Word for World is Forest, una breve narración ecológica que manifiesta el equilibrio natural que existe en un mundo donde no se admite la intromisión del hombre. También deberíamos tener en cuenta la producción filmográfica de Hayao Miyazaki en la que la mayoría de sus obras manifiestan un sentimiento ecologista y de amor por la Naturaleza. La obra anime que mejor refleja ese mensaje postapocalíptico y ecológico —y que, por qué no, podría considerarse greenpunk— es Nausicaä of the Valley of the Wind. En ella cuenta la historia de Nausicaä, la princesa del Valle del Viento, que se enfrentará al ejército del reino de Tormekia para evitar que erradiquen el Bosque Contaminado y a los insectos gigantes que viven en él.

Aunque no debería citar a Hayao Miyazaki como uno de los autores «padre» del Greenpunk —porque su obra filmográfica no está catalogada como tal—, sí que es importante destacar que la mayor parte de sus historias representan ese amor y respeto por la Naturaleza que siempre aparece representado en distintos personajes. Es por ello que, tanto Josué Ramos como yo, decidimos incluir la filosofía de Miyazaki como motor principal en los relatos que formarían parte de la primera antología greenpunk que coordinamos juntos. Chikara: El poder de la Naturaleza saldrá a la venta en 2016 bajo el sello de la editorial Taketombo Books con un total de nueve cuentos ambientados en diversos escenarios de Japón —tanto reales como imaginarios—, donde el lector podrá apreciar los rasgos más característicos del Greenpunk y el espíritu pacífico e imaginativo de Miyazaki.